
El disaster recovery orquestado: réplica continua, failover de botón y tests no disruptivos con informes — RPO en minutos y RTO que se miden, no se esperan.
El DR falla casi siempre por la misma razón: nunca se probó de verdad. Auto Recovery replica las cargas hacia el sitio secundario o la nube, organiza el failover en planes por aplicación — secuencias, remapeo de red, scripts — y sobre todo permite tests no disruptivos programados: el informe dice RTO y RPO reales, la auditoría está servida, y el día X se pulsa un botón ensayado.


El ERP no es una lista de VM: dependencias y orden de arranque codificados.
El plan corre en burbuja aislada: producción no se entera, el informe sí.
Azure como sitio secundario: el DR sin el segundo data center.
Tras la emergencia se vuelve: la réplica inversa y el regreso ordenado.
La réplica trabaja a nivel de VM o aplicación con RPO de minutos; los recovery plans definen grupos, prioridades, orden, mapeo de red y scripts pre/post; los tests crean el entorno en red aislada desde la copia más reciente, arrancan las apps, verifican y desmontan: cero impacto y un informe con tiempos medidos; el failover real usa el mismo plan de los tests — por eso funciona; el failback resincroniza los deltas y devuelve producción a casa.
El ERP que reparte en una hora, probado.
El segundo sitio sin el segundo sitio.
Tests y evidencias: el expediente se llena solo.