El problema no es la falta de datos de seguridad, es demasiado ruido
Logs, flujos y eventos llegan a miles por segundo. Sin correlación, el equipo de seguridad busca la aguja en el pajar mientras el atacante trabaja. Para eso existe el SIEM.
Correlación que tiene sentido
QRadar recoge logs, flujos de red (QFlow) y eventos de todo el parque y los correlaciona con reglas y machine learning: los miles de eventos se convierten en pocas offenses con un magnitude score que pondera gravedad, relevancia y credibilidad. El evento aislado es inocuo, la secuencia no — QRadar ve la secuencia.
El UEBA añade el análisis comportamental: el usuario que descarga 100 veces lo habitual, la cuenta comprometida que se mueve de noche. Y la threat intelligence X-Force enriquece las offenses: la IP maliciosa ya es conocida.
También el mundo Power, por fin en el SIEM
Logs y audit journals de AIX, IBM i y HMC entran en el SIEM: el sistema más crítico de la empresa deja de ser el punto ciego de la seguridad. Y el SOAR convierte el playbook en automatización: contención en minutos, con el operador aprobando, no tecleando.
Todo trazado para la auditoría NIS2/DORA: logs, evidencias y reporting de conformidad listos.
Cómo empezamos
Un SIEM mal configurado es un coste que no protege: hay que dimensionarlo y afinarlo.
- Assessment de la monitorización: qué ves, qué se te escapa
- Dimensionamiento y tuning de las reglas de correlación
- IBM i y AIX llevados dentro del SIEM
- SOC/NOC 24/7 con informes y mejora continua